Con una implantación correcta, los cultivos abren la puerta a los mejores rendimientos. Qué tener en cuenta.
Hay muchos factores por los cuales un productor o contratista elige una máquina. A veces, la fidelidad a una marca; en otros casos, los implementos que incorpora. Cuando no se puede adquirir un equipo nuevo, el productor debe conocer los elementos técnicos que harán de su sembradora una mejor herramienta. Hernán Ferrari, del área de mecanización agrícola del INTA Concepción, asegura que “si se regula bien la máquina, se utilizan los componentes correctos en cada situación, y se hace un buen mantenimiento, la diferencia de rentabilidad del sistema de siembra es de un 30%”. En el 70% de las sembradoras, lo recomendable es utilizar las cuchillas de tipo turbo o siembra directa, que son aquellas de ondulaciones tangenciales, afirma el especialista. En su opinión, éstas se comportan muy bien en relación con el corte del rastrojo, la tracción del suelo y la microlabranza, aunque su principal problema radique en la velocidad de avance, que no puede estar por encima de los 7,5 u 8 kilómetros por hora, porque genera un surco desnudo, difícil de resolver con las tapadoras. En segundo término se encuentran las cuchillas rizadas, apropiadas “para suelos más pesados o con mayor contenido de humedad, porque cuentan con una zona periférica lisa que permite que el suelo no se les pegue, y la zona rizada que tiene la parte central hace que rompa más el suelo y trabajen bien los abresurcos”, explica Ferrari. El especialista consideró también que las cuchillas deben tener entre 19 y 23 ondulaciones, porque de esa manera se hace más ancha el área de trabajo de la cuchilla y los abresurcos gastan menos energía y reducen su desgaste. El órgano que le sigue a la cuchilla es el disco abresurco. Según el experto, los que son en V actúan mejor y permiten que la semilla se ubique siempre en el fondo del surco. “Sin embargo, no trabajan bien cuando el suelo es medio pesado o tiene alto contenido de humedad. Existe en el mercado una novedad muy interesante, que es un disco en V con un prensado interno, que evita que los discos se separen cuando se van gastando y que la tierra pesada ingrese entre ellos y se atore”, amplió Ferrari. El segundo tipo de abresurcos es el monodisco, que normalmente se utiliza en suelos pesados porque no realiza un muy buen trabajo de surcos, aunque sí funciona muy bien ante contenido de rastrojo y de alta humedad en el suelo, porque se atora menos. Finalmente, el sistema bidisco es una situación intermedia, y la más recomendable para el contratista que se mueve en distintos tipos de suelo y desiguales condiciones de humedad.
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