Por Félix Sammartino
DECATUR,
Illinois, Estados Unidos.- Después de ver los avances que se
presentaron en la última edición del Farm Progress Show y el interés
manifiesto de los farmers del medio oeste norteamericano, es fácil
concluir que a la agricultura moderna sólo se pueden subir aquellos
productores dispuestos a trabajar con el rigor que impone la excelencia.
En una palabra, sólo para quienes quieran ponerse a hilar muy pero muy
finito. Ya no es la siembra lo que se plantea, sino la precisión
milimétrica de la siembra, ya no es la fertilización, sino que la
discusión pasa por los micronutrientes y su interacción.
Y
así podríamos seguir enumerando lo que ocurre con el resto de los
factores que hacen al rinde. Es justo también decir que, en cuanto al
comportamiento frente a la tecnología, no hay diferencias sustanciales
entre el farmer y el agricultor de la pampa húmeda. Sólo los diferencia
el aspecto exterior, ya que difícilmente se encuentre a un chacarero de
Arequito vistiendo los jardineros, las gorras y las camisas que aquí son
costumbre, ni tampoco se desvive por las camionetas de alta cilindrada y
consumo de combustible.
Pero comparten la misma vocación por adquirir conocimiento para producir más y mejor.
Como
viene ocurriendo en las anteriores ediciones, este año también se han
dado cita una buena cantidad de grupos con empresarios, productores y
técnicos argentinos.
En
general se mostraron muy interesados por las presentaciones de los
nuevos eventos de la biotecnología y los cultivares presentados por los
semilleros. El interés decae en lo que hace a maquinaria agrícola.
Prevalecieron aquí las rastras de doble acción con cincel y hasta no
faltó algún arado de reja y vertedera.
Por
lo que se pudo ver aquí, en el predio semipermanente de Decatur, con
calles asfaltadas y construcciones fijas, que es un verdadero lujo para
una muestra dinámica de maquinaria a campo, los agricultores trabajan
para tener todo controlado hasta el último detalle.
Según
los organizadores del Farm Progress Show, que se desarrolló del martes
al jueves último, se presentaron cerca de 150 innovaciones o nuevos
productos, muchos de los cuáles estuvieron por primera vez aquí,
mientras que otros son sólo proyectos o prototipos que tardarán meses en
comercializarse.
El
único factor que se sigue quedando fuera de control, aunque de manera
cada vez más acotada, es el clima. Y es justamente la nota discordante
de la actual campaña del maíz americano. Ahora se sabe que la ola de
calor que afectó el llenado de grano en esta región eminentemente
maicera del corn belt durante el último mes fue mucho más decisiva que
lo estimado en un primer momento.
Las
proyecciones de cosechas y rinde se están corrigiendo a la baja semana a
semana. Ya no serían 96 quintales por hectárea como estimó el
Departamento de Agricultura de los estados Unidos (USDA, por sus siglas
en inglés) en agosto, sino 93 quintales el rinde promedio de esta
campaña. Y probablemente terminará siendo el menor rinde desde la
campaña de 2005.
Las
bajas en el rinde esperado significan 10 millones de toneladas de maíz
menos y son una pésima noticia para quienes esperaban alguna
recuperación del stock, que está en su peor relación histórica. La
demanda de maíz, fortalecida por el uso de etanol que se lleva algo más
de un tercio de la cosecha, no da tregua a la oferta.
Esto
desencadena una serie de consecuencias, ya que el maíz norteamericano,
además de ser la mayor cosecha mundial, es una commoditie crítica en la
alimentación animal.
Los farmers, optimistas
Según
los especialistas que ofrecieron charlas a los productores, es muy
probable que el precio de los alimentos tenga una fuerte aceleración
durante el próximo año. Se escuchó afirmar que los costos de la
alimentación, que se vienen incrementando mes a mes, todavía no se han
trasladado al consumidor.
Esto
prende las alarmas del mundo, especialmente en las Naciones Unidas, que
tiene nuevamente a sus indicadores del precio de los alimentos cerca
del máximo.
Sin
embargo, no se puede decir que hay caras de preocupación entre los
farmers. Vienen de tres buenas campañas agrícolas con excelentes precios
internacionales. Encima tienen todavía la sensación de bolsillo que les
dejó la última cosecha de maíz y soja, que fue simplemente excepcional
por la combinación de suba de precios de los granos y baja en el costo
de los insumos clave como fertilizantes y herbicidas.
El
resultado de la campaña 2010 triplicó el margen promedio de los últimos
cinco años. Para un establecimiento de 350 hectáreas con rindes de maíz
de 84 quintales y 33 quintales de soja, el ingreso neto fue de 200.000
dólares, según un estudio de la Universidad de Illinois. El mejor margen
bruto fue para la soja.
Este
bienestar económico se refleja también en las operaciones de compra y
venta de campos. Según Hertz Real Estate Service, son muy pocos los
establecimientos que se ponen a la venta y de efectuarse alguna
operación la mayoría de las veces son adquiridas por los mismos
productores que buscan tomar escala en su negocio
FRASES
"Fue
muy útil encontrarme con colegas norteamericanos. También me sirvió
para chequear que los campos en la Argentina no están arriba de los de
Estados Unidos".
Federico Nordheimer
Director de Nordheimer campos
"Los
semilleros presentaron aquí una gran cantidad de novedades. Está muy
claro que los productores están muy interesados en no perder el tren de
la tecnología".
Beatriz Julia
Gerente de Marketing de Nidera
"Me
impresionó la disponibilidad que muestran aquí los CEO o gerentes
generales de las empresas para explicar los planes que tienen para los
próximos 10 o 20 años".
Jorge Parizzia
Director de Marketing de Dow Agrosciences
"Fue
interesante observar cómo las empresas presentan la información para el
productor por medio de herramientas interactivas, pantallas, juegos,
etcétera".
Ricardo Reddy
Gerente General de Sursem
"Observé
muchos productores visitando la muestra y muy interesados en estar
actualizados con las nuevas presentaciones de las empresas".
Ricardo Yapur
Presidente de Rizobacter.
